
Desde mi llegada del viaje de Ámsterdam he tenido diferentes estados de conciencia y sentimiento. Debe ser por el cambiante clima de esta ciudad que hace que tu Ψυχή cambie con él .
Hoy en día - y más en una urbe como es Madrid - los cambios de ánimo están en una proporción más que elevada, esto hace que aún cuando intentas darle la vuelta a tu estado anímico, ves muy difícil que lo puedas cambiar. La mayoría tienen el mismo ánimo que el tuyo - problemas variados hacen que ésto se produzca - y te vuelves, sin querer, una persona ( por 24 H ) asocial e incluso insoportable. No es mi intención exculparme ante lo que digo pero sé que tiene, y mucho, que ver esta ciudad .
Hoy por ejemplo, después de un fin de semana más que esplendido, con un sol maravilloso y una sierra madrileña que estallaba en pleno estallido primaveral, debería tener como se dice " las pilas cargadas " para lo que queda de mes y afrontar nuevos retos para el esperado verano. No es así... Estamos a casi final de semana y ya no tengo idea de qué tiene uno ganas. Madrid, queda claro, es una ciudad que contagia en todas sus formas visibles e invisibles. Por ello que hoy dedico estas lineas - para comentaros - también ese Madrid depresivo, agónico y gris que tantas veces hemos vivido y que pocas veces mencionamos... Es parte de nuestras vidas. Si no existiera quedaría coja una pata de una ciudad tan única como es esta.
Esperemos que este cortex emocional no me dure más de lo debido y que el gris ( actual ) de mi ciudad dé paso de nuevo a un sol "butanero" tan esperado por unos como admirado - como sus nubarrones - por otros.
Hoy en día - y más en una urbe como es Madrid - los cambios de ánimo están en una proporción más que elevada, esto hace que aún cuando intentas darle la vuelta a tu estado anímico, ves muy difícil que lo puedas cambiar. La mayoría tienen el mismo ánimo que el tuyo - problemas variados hacen que ésto se produzca - y te vuelves, sin querer, una persona ( por 24 H ) asocial e incluso insoportable. No es mi intención exculparme ante lo que digo pero sé que tiene, y mucho, que ver esta ciudad .
Hoy por ejemplo, después de un fin de semana más que esplendido, con un sol maravilloso y una sierra madrileña que estallaba en pleno estallido primaveral, debería tener como se dice " las pilas cargadas " para lo que queda de mes y afrontar nuevos retos para el esperado verano. No es así... Estamos a casi final de semana y ya no tengo idea de qué tiene uno ganas. Madrid, queda claro, es una ciudad que contagia en todas sus formas visibles e invisibles. Por ello que hoy dedico estas lineas - para comentaros - también ese Madrid depresivo, agónico y gris que tantas veces hemos vivido y que pocas veces mencionamos... Es parte de nuestras vidas. Si no existiera quedaría coja una pata de una ciudad tan única como es esta.
Esperemos que este cortex emocional no me dure más de lo debido y que el gris ( actual ) de mi ciudad dé paso de nuevo a un sol "butanero" tan esperado por unos como admirado - como sus nubarrones - por otros.