Hoy es Santa Juana. Éste dato resultaría insignificante para el resto de la humanidad si exceptuamos a las féminas agraciadas con su nombre... ¿Insignificante? No. En cierta localidad madrileña periferica habitada por irreductibles Fuenlabreños se celebra el "Día de la Tortilla".
Tuve el privilegio, junto a algunos de mis drugos, de asisitir ya hace algunos años a semejante esperpento celebraticio y os puedo asegurar que fue una de las experiencias mas "blackie's" y chocarreras que os podais llevar por delante.
En resumidas cuentas el Dia de la Tortilla consiste en ir a degustar la maravillosa torta patria a ¡¡un jodido secarral!!
Junto a un amigo autóctono nos dimos cita en Fuenla y, en procesión y entre maravilloso olor a cocido y detergente Ariel (deliciosa mezcla) que emanaba de los bloques circundantes, nos encaminamos al fasto.
El primer desengaño provino al comprobar que una maravillosa extensión de hierba verde que contemplábamos desde un puente peatonal se convertía, al poner pie, en un abominable patatal lleno de peñascos. Todo lo que rodeaba el ambiente era chabacano, macarra y decadente. Ante nosotros desfilaban bacaletas enfundados en chándales del Ejercito Español, marujas gritando a la Jennifer de turno, radio-cassettes escupiendo chunda-chunda, casetas de feria sacadas de "El Hombre Elefante" y, sobre todo lo anterior, la presencia final de la mascota oficial de la localidad y amigo de los niños Fuenli, una suerte de Dino-rockero que hizo las delicias de los más peques. Decididamente fue una una experiencia lisérgica y delirante.
¿Quién quiere unas Fallas, unos sanfermines o una Semana Grande teniendo el Día de la Tortilla? ¿Puede haber fiesta más fuera de ruta y Underground? No Way!!
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