Todavía ando en estado de shock ante el gozoso filme que contemplé anoche.
"Un profeta" es una auténtica patada en el estomago, una bofetada de realidad-carcelaria, un ejercicio de iniciación vital. No cabe sólo destacar las maravillosas actuaciones de Malik y el zorro mafioso corso sino el tremendo descaro con el que el director-Jacques Audiard- nos calza en clave el paralelismo entre la vida del recluso y la de los pasos del profeta Muhammad: lucha, supervivencia, voluntad y conquista.
La travesía por el desierto -los 40 días que se pasa en el agujero-, el sacrificio del ciervo, las revelaciones místicas, el diálogo y la astucia para construir la Umma... delicioso.
Aparte de ésta tremenda labordada que acabo de parir os encontrareis ante una peli descarnada, con cero glamour, escenas explícitas de violencia -el degollado, ¿posible fiesta del cordero?-, barbudos islamístas ocupando un nuevo orden carcelario...
Simply irresistible!
Javiolo Voyeuro. Amén.
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